Crisis de endometriosis: qué hacer y cómo afrontarla
Qué hacer durante una crisis de endometriosis, por qué el estrés puede desencadenarla y cuándo acudir a urgencias, con el testimonio de Aïssa.


Melisande
Fundador de Reflet 🫶
Publié le20.08.2026
Modifié le29.08.2026
Sientes que la crisis se acerca, o ya te ha dejado de rodillas sin previo aviso. Dolor intenso, a veces náuseas, a veces es imposible levantarte. Te explicamos qué es realmente una crisis de endometriosis, las medidas que pueden ayudarte en ese momento y lo que puede reducir su frecuencia a largo plazo, a través, entre otros, del testimonio de Aïssa.
¿Qué es una crisis de endometriosis?
Una crisis de endometriosis es un episodio agudo de dolor intenso, provocado por la activación de las lesiones. Suele ocurrir durante la menstruación, pero no exclusivamente: también puede desencadenarse en otros momentos del ciclo, incluso fuera de los días de regla. Su duración y frecuencia varían enormemente de una mujer a otra: algunas viven episodios puntuales y aislados, otras sufren crisis frecuentes y prolongadas. Al igual que con el resto de la enfermedad, la intensidad de la crisis no está correlacionada con la gravedad anatómica de la endometriosis: lesiones mínimas pueden provocar crisis muy violentas.
Una crisis de endometriosis no es "solo una regla dolorosa"
A menudo existe confusión, incluso entre las propias mujeres afectadas, entre una crisis de endometriosis y una regla simplemente más dolorosa de lo habitual. La diferencia suele radicar en la intensidad y la resistencia a los analgésicos habituales: una crisis de endometriosis puede ser tan invalidante que impide trabajar, desplazarse o incluso mantenerse en pie, y no siempre cede con un analgésico suave. Es esta dimensión la que justifica que se hable de ella como un evento médico en toda regla, y no solo como una variante más intensa de los dolores menstruales clásicos.
El testimonio de Aïssa: "me siento enferma cada vez que tengo una crisis"
Al preguntarle sobre su relación con la enfermedad en el día a día, Aïssa hace una distinción que resuena en muchas mujeres afectadas: fuera de las crisis, casi "olvida" que está enferma. Es en el momento de la crisis cuando la realidad de la endometriosis la golpea brutalmente. Esta alternancia entre fases en las que la enfermedad desaparece y episodios agudos muy violentos es una realidad vivida por muchas mujeres, y puede hacer que el día a día sea difícil de prever.
Esta forma de vivir la enfermedad por "olas" también tiene un inconveniente: como los periodos sin dolor pueden ser frecuentes, el entorno, y a veces la propia persona afectada, tiende a minimizar la gravedad de lo que ocurre durante una crisis. El hecho de "estar bien" la mayor parte del tiempo no disminuye en absoluto la realidad y la intensidad de lo que se vive durante el episodio agudo. Esto es también lo que hace que el diagnóstico sea tan largo para muchas mujeres: entre dos crisis, todo parece volver a la normalidad, lo que puede retrasar el momento en que finalmente se asocian estos episodios a una patología específica en lugar de a una mala racha.
Medidas que pueden ayudarte durante una crisis
Como complemento a un tratamiento analgésico prescrito por tu médico (que debe tomarse al inicio de la crisis en lugar de esperar), ciertas medidas pueden proporcionar alivio.
Estas medidas no sustituyen al tratamiento analgésico cuando es necesario, pero pueden complementar su efecto, especialmente al actuar sobre el componente muscular y nervioso del dolor. El calor, por ejemplo, ayuda a relajar los tejidos tensados por las contracciones uterinas, mientras que la respiración profunda actúa sobre el sistema nervioso autónomo, que desempeña un papel en la amplificación o atenuación del dolor percibido.
Un punto de vigilancia importante sobre los antiinflamatorios (AINE como el ibuprofeno): la Alta Autoridad de Salud recomienda no utilizarlos durante más de 5 días seguidos, debido a los posibles efectos secundarios a largo plazo. Más allá de eso, o si las crisis se vuelven frecuentes, es importante hablar de nuevo con tu médico en lugar de gestionar la situación por tu cuenta con analgésicos en automedicación prolongada.
Otros enfoques complementarios, como la osteopatía o la acupuntura, se recomiendan a veces junto con el seguimiento médico para trabajar la movilidad de los tejidos de la pelvis o la percepción del dolor. Los datos científicos sobre su eficacia siguen siendo limitados, pero pueden explorarse con un profesional formado específicamente en endometriosis, además (y no en lugar) de tu tratamiento habitual.
El papel del estrés en el desencadenamiento de las crisis
El estrés está identificado como un factor que puede favorecer o intensificar una crisis de endometriosis. El mecanismo ocurre principalmente a través del cortisol, la hormona del estrés, que puede afectar la inflamación general del cuerpo cuando se mantiene elevado de forma crónica. Aïssa, quien ha trabajado mucho en la gestión del estrés durante su reconversión como coach de salud, insiste en la importancia de aprender a identificar las propias señales de estrés (trastornos del sueño, antojos, tensiones) para actuar sobre ellas, en lugar de dejar que se acumulen silenciosamente, lo cual, según su experiencia, puede influir en la intensidad y frecuencia de las crisis.
El estrés no es el único factor desencadenante potencial. La falta de sueño, una alimentación muy rica en azúcares o en alimentos procesados, o incluso ciertos esfuerzos físicos intensos pueden también, en algunas mujeres, preceder o acompañar la llegada de una crisis. Estos desencadenantes varían mucho de una persona a otra, lo que hace que sea aún más útil identificarlos una misma a lo largo del tiempo, en lugar de confiar únicamente en recomendaciones genéricas.
El sueño merece una atención especial: un mal ciclo de vigilia-sueño puede, por sí mismo, mantener un estado de estrés crónico, especialmente debido a una exposición prolongada a las pantallas antes de dormir, lo que perturba la secreción de melatonina y retrasa el inicio del sueño. Un ritual sencillo, como alejarse de las pantallas un poco antes de dormir y privilegiar la luz natural al despertar, puede parecer anecdótico, pero contribuye a regular este entorno hormonal del que dependen tanto el sueño como, indirectamente, la frecuencia de las crisis.
Cuándo una crisis debe alertarte
Ciertos signos deben impulsarte a consultar de urgencia en lugar de esperar a que pasen: un dolor que se vuelve repentinamente mucho más intenso de lo habitual, fiebre asociada, sangrados muy abundantes o inusuales, o una imposibilidad total de orinar o defecar. Estas situaciones pueden señalar una complicación que requiere atención inmediata.
Aparte de estas señales de urgencia, las crisis cada vez más frecuentes o prolongadas, incluso sin complicaciones inmediatas, son también un motivo suficiente para volver a consultar: pueden indicar que el tratamiento actual ya no es lo suficientemente adecuado y que es hora de volver a hablarlo con tu médico en lugar de simplemente aumentar las dosis de analgésicos por tu cuenta.
No confundir con otra urgencia abdominal
Un dolor pélvico muy intenso y repentino no siempre es una crisis de endometriosis, incluso en una mujer ya diagnosticada. Otras urgencias pueden provocar un cuadro similar: una torsión o ruptura de quiste ovárico, una apendicitis o, en caso de retraso menstrual, un embarazo ectópico. Precisamente porque estas situaciones exigen una atención rápida y específica, un dolor inusual, muy diferente a tus crisis habituales por su localización o intensidad, merece una opinión médica sin demora, en lugar de atribuirlo automáticamente a la endometriosis ya conocida.
El peso psicológico de las crisis repetitivas
Más allá del dolor físico, vivir con crisis recurrentes también tiene un coste emocional: la aprensión ante la próxima crisis, la imposibilidad de planificar ciertos compromisos con certeza o el cansancio de explicar una y otra vez a tu entorno o a tu empleador por qué debes ausentarte. Esta vivencia merece ser reconocida al mismo nivel que el dolor físico en sí, y puede justificar un acompañamiento psicológico como complemento al seguimiento médico, sin que esto cuestione en absoluto la realidad de la enfermedad.
Reducir la frecuencia de las crisis a largo plazo
Más allá de la gestión de la crisis en sí, varias medidas pueden ayudar a reducir su frecuencia o intensidad a largo plazo: una alimentación antiinflamatoria (más Omega 3, menos azúcares refinados y productos procesados), actividad física regular, una mejor gestión del sueño y del estrés, y, por supuesto, el tratamiento médico adaptado a tu situación. Llevar un diario de tus crisis (posibles desencadenantes, intensidad, duración) también puede ayudarte a ti y a tu médico a comprender mejor tus propios patrones y a ajustar tu tratamiento. De hecho, es un hábito útil desde el momento en que buscas entender cómo saber si tienes endometriosis, o para perfeccionar un seguimiento ya establecido, incluso cuando los dolores se manifiestan sobre todo fuera del periodo menstrual.
Cómo tu entorno puede ayudarte durante una crisis
Explicar a tu entorno, a tu pareja o a tus colegas qué es concretamente una crisis de endometriosis puede marcar una verdadera diferencia en cómo se vive. Muchas mujeres cuentan que el simple hecho de no tener que justificarse, o de beneficiarse de un poco de flexibilidad (cancelar un compromiso, trabajar desde casa, tener acceso a una bolsa de agua caliente o a un lugar tranquilo) alivia considerablemente el peso de la crisis. Si te es posible, informar con antelación a las personas involucradas sobre lo que vives, en lugar de esperar a estar en plena crisis para explicarlo de forma urgente, puede evitarte una carga adicional en el momento en que menos la necesitas.
Lo que debemos recordar
Una crisis de endometriosis es un episodio agudo de dolor intenso, no necesariamente relacionado con la gravedad de tu enfermedad, ya sea un etapa 4 o de una afectación más leve. Algunos gestos sencillos pueden ayudarte en el momento (calor, respiración, descanso), pero si las crisis son frecuentes o muy invalidantes, merece la pena volver a hablarlo con tu médico, a cualquier edad, incluso después de los 40 años. No estás indefensa ante ellas: entre las medidas que puedes tomar en el momento y un trabajo profundo sobre tus hábitos de vida, existen herramientas concretas para sobrellevarlas mejor, y nadie debería tener que pasar por esto sola o en silencio.
Para saber más en Reflet
Aïssa cuenta todo su recorrido en un vídeo que puedes ver aquí: el testimonio completo de Aïssa.
El papel del estrés, la alimentación y el movimiento en la gestión de las crisis de endometriosis es precisamente el eje central de nuestra serie de salud Endometriosis invisible, presentada por Carole Minker, farmacéutica especializada en medicina natural y salud femenina. En ella, explica los mecanismos inflamatorios implicados, propone un acompañamiento práctico para crear una rutina antiinflamatoria adaptada a tu día a día y aborda también los retos de fertilidad relacionados con la endometriosis.
Este artículo tiene un objetivo informativo y no sustituye en ningún caso el consejo médico. En caso de duda o dolor inusual, consulta a tu médico.
¿Una crisis de endometriosis está siempre relacionada con un estadio avanzado de la enfermedad?
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