Cómo saber si tengo endometriosis
Dolores persistentes, problemas digestivos, fatiga crónica: qué señales deben alertarte sobre una posible endometriosis y cómo es realmente el proceso de diagnóstico hoy en día.

- Publié le20.08.2026
Modifié le26.08.2026
Has tenido dolor durante tus reglas desde siempre y siempre te han dicho que era normal. Tienes problemas digestivos recurrentes que nadie ha relacionado nunca con tu ciclo. Te preguntas, desde hace meses o años, si lo que vives tiene nombre. No vamos a darte un diagnóstico aquí, pero te ayudaremos a entender las señales que deben alertarte, cómo es un proceso de diagnóstico real y por qué se tarda una media de 7 años en identificar la endometriosis en Francia.
Las señales que deben alertarte
La endometriosis afecta a aproximadamente 1 de cada 10 mujeres en edad fértil. Sin embargo, sigue siendo una de las enfermedades ginecológicas peor detectadas, porque sus síntomas a menudo se confunden con "simples dolores menstruales un poco fuertes". Aquí tienes lo que realmente debe llamar tu atención.
Un dolor fuera de lo común
No todos los dolores menstruales son endometriosis, tranquila. Pero ciertas características deben impulsarte a consultar:
La trampa es que muchas mujeres normalizan estos dolores desde la adolescencia. Hemos crecido pensando que "es así" y nos esforzamos por aguantar, por no quejarnos. Resultado: olvidamos literalmente los episodios más dolorosos porque se han convertido en la norma.
Señales que rara vez asociamos con la endometriosis
Aquí es donde a menudo se decide realmente el diagnóstico. La endometriosis no se limita al dolor pélvico: puede manifestarse mediante problemas digestivos (estreñimiento, hinchazón, dolor al ir al baño), sangrados muy abundantes, una fatiga crónica inexplicable o incluso dificultades para concebir o abortos espontáneos precoces. Algunos de estos dolores persisten, además, mucho más allá de los días de regla, lo que explica en gran medida por qué tantas mujeres no establecen la relación con su ciclo hasta pasados varios años. Si el deseo de embarazo es una de tus preocupaciones, la serie Fertily Diet aborda precisamente la relación entre alimentación, inflamación y fertilidad.
El tiempo medio de diagnóstico es de 7 años tras la aparición de los primeros síntomas en Francia, según la Alta Autoridad de Salud.
"Crecí pensando que los dolores eran normales"
Esta es la historia de Aïssa, hoy coach de salud, quien vivió mucho tiempo con endometriosis sin saberlo. Exabogada, cuenta que pasó veinte años normalizando dolores menstruales muy intensos, sangrados abundantes y varios abortos espontáneos precoces, sin llegar nunca a relacionarlos con una patología. Fue un episodio de dolor especialmente violento al ir al baño, coincidiendo con el primer día de su regla, lo que finalmente la llevó a consultar, un poco como una crisis de endometriosis que terminó por revelarlo todo. El diagnóstico llegó a los 39 años: una endometriosis de estadio 4, una de las formas más extendidas de la enfermedad, presente según los médicos desde hace unos veinte años.
Su testimonio ilustra un mecanismo que encontramos en muchísimas mujeres: el dolor se vuelve tan familiar que una deja literalmente de notarlo. "Un día me dijeron que era normal, así que nunca más me quejé", resume. No es falta de escucha hacia una misma, es una adaptación, casi una supervivencia frente a un sistema que durante mucho tiempo no tomó en serio estos dolores.
Lo que hace que su historia sea especialmente reveladora es el rodeo que tomó su diagnóstico. Dos años antes de la endometriosis, un chequeo de fertilidad convencional (hecho simplemente para "ver cómo estaba todo") reveló fibromas uterinos. La tranquilizaron: su ubicación no era problemática, su reserva ovárica era buena, podía seguir con su vida sin alarmarse. Fue solo más tarde, ante un dolor muy violento al ir al baño, coincidiendo con el primer día de su regla, cuando volvió a consultar. El radiólogo que realizó su resonancia magnética le anunció entonces una endometriosis severa, presente "desde hace unos veinte años" según él.
Este momento está lleno de emociones contradictorias: un verdadero alivio al poner por fin nombre a un dolor que parecía haber surgido de la nada, pero también una forma de culpa retrospectiva. "¿Cómo pude normalizar todo durante veinte años?", se pregunta. Al profundizar con sus allegados, se dio cuenta de que incluso había olvidado ciertos episodios objetivamente muy dolorosos, tanto formaban parte de su día a día. Este fenómeno no es aislado: muchas mujeres crecen con la idea, a menudo transmitida por una madre o una hermana mayor, de que el dolor menstrual "es parte del juego". Esta normalización, tanto cultural como familiar, retrasa muy concretamente la edad a la que una se atreve a consultar, incluso cuando el diagnóstico llega finalmente solodespués de los 40 años.
Aïssa cuenta todo su recorrido, desde el peregrinaje diagnóstico hasta su reconversión como coach de salud, en un vídeo que puedes ver aquí mismo: el testimonio completo de Aïssa.
Lo que a menudo se confunde con la endometriosis
Parte de la dificultad del diagnóstico proviene también del hecho de que varias patologías comparten síntomas muy similares. Distinguirlas ayuda a orientar mejor la conversación con tu médico.
La adenomiosis
Es una prima cercana de la endometriosis: el tejido de tipo endometrial se infiltra esta vez directamente en el músculo uterino, en lugar de fuera del útero. Se puede tener adenomiosis sin endometriosis, y viceversa. Ambas provocan dolores y reglas abundantes muy similares, lo que explica parte de las confusiones en el diagnóstico.
El síndrome de ovario poliquístico (SOP)
El SOP también afecta a cerca de 1 de cada 10 mujeres en edad fértil. Se manifiesta más por ciclos irregulares, vello excesivo o dificultades de fertilidad relacionadas con la ovulación, en lugar de por dolores pélvicos intensos. Sin embargo, ambas patologías pueden coexistir en una misma mujer.
El síndrome del intestino irritable
Dado que la endometriosis suele afectar al sistema digestivo (hinchazón, estreñimiento, diarrea), a menudo se confunde con un simple síndrome del intestino irritable, especialmente cuando el dolor pélvico es leve. Precisamente, la relación con el ciclo menstrual es la pista que debe orientar hacia otro diagnóstico.
En cualquier caso, es indispensable realizar un estudio completo antes de concluir: es la combinación de síntomas, y no uno solo de ellos, lo que conduce al diagnóstico correcto.
El proceso diagnóstico paso a paso
No existe una prueba única para diagnosticar la endometriosis. Es la combinación de varios elementos lo que permite establecer el diagnóstico, y elegir al profesional adecuado marca toda la diferencia.
La consulta y el examen clínico
Todo comienza con una entrevista detallada: desde cuándo tienes estos dolores, en qué momento del ciclo ocurren, ¿están asociados a otros trastornos (digestivos, urinarios, sexuales)? A continuación, se puede realizar un examen ginecológico. Es un paso esencial, pero depende mucho de la formación del profesional: algunos médicos están mucho más sensibilizados con la endometriosis que otros.
La ecografía pélvica especializada
Es el examen de primera elección recomendado por las autoridades sanitarias. Permite detectar ciertas lesiones, especialmente en los ovarios. Su fiabilidad depende enormemente de la experiencia del profesional que la realiza: una ecografía estándar no siempre es suficiente; idealmente, se requiere un profesional formado específicamente en la detección de la endometriosis.
La resonancia magnética (RM) pélvica, para profundizar
Cuando la ecografía no es suficiente para confirmar o mapear las lesiones con precisión, se prescribe una RM pélvica (a veces de cuerpo entero). Debe ser interpretada por un radiólogo especializado en esta patología, ya que una lectura no especializada puede pasar por alto lesiones profundas.
Las nuevas herramientas de diagnóstico
La investigación avanza rápidamente en este campo. Actualmente, se está evaluando una prueba salival, el Endotest, como una herramienta complementaria prometedora. La inteligencia artificial también empieza a utilizarse para ayudar en la interpretación de las resonancias magnéticas, con el objetivo de ganar rapidez y fiabilidad. Estas herramientas no sustituyen la experiencia médica, sino que sirven de apoyo.
Por qué el diagnóstico lleva tanto tiempo
Varios factores se suman: la banalización cultural del dolor menstrual, la enorme variabilidad de los síntomas de una mujer a otra y las importantes disparidades según los profesionales consultados. La endometriosis también puede ser asintomática y descubrirse durante un estudio de fertilidad, como fue el caso de Aïssa, cuya endometriosis se sospechó inicialmente durante un estudio de fertilidad convencional antes de confirmarse unos años después.
Tampoco existe una relación directa entre la intensidad del dolor sentido y la gravedad de la enfermedad: se pueden tener pocas lesiones y mucho dolor, o viceversa. Precisamente por esta razón, un acompañamiento multidisciplinar (ginecólogo, pero también matrona formada, naturópata, coach de salud) tiene todo el sentido: cada uno aporta una pieza del rompecabezas.
Lo que puedes hacer ahora mismo
Lo que debemos recordar
Un dolor que no cede con analgésicos simples, que vuelve cada mes con más fuerza o que se acompaña de trastornos digestivos y una gran fatiga, merece una consulta médica seria. El diagnóstico se basa en un conjunto de elementos (entrevista, ecografía especializada, a veces RM) y en encontrar al profesional adecuado, formado en esta patología que todavía se invisibiliza con demasiada frecuencia. No tienes que minimizar lo que sientes para que te tomen en serio.
Preguntas frecuentes
¿Tengo necesariamente endometriosis si me duele durante la regla?
No. Muchas mujeres tienen reglas dolorosas sin padecer endometriosis. Lo que debe alertar es un dolor que no cede con analgésicos leves, que empeora con el tiempo o que va acompañado de otros síntomas (digestivos, urinarios, fatiga intensa).
¿Se puede tener endometriosis sin sentir ningún dolor?
Sí, algunas formas son asintomáticas y se descubren durante un estudio de fertilidad, sin que ningún dolor haya alertado nunca a la persona afectada.
¿A quién acudir primero para obtener un diagnóstico?
Un ginecólogo o una matrona formados en la detección de la endometriosis son los interlocutores de primera elección. En caso de duda persistente, un centro especializado en endometriosis puede ser una buena opción.
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Este artículo tiene un objetivo informativo y no sustituye en ningún caso una opinión médica. Solo un profesional de la salud puede diagnosticar la endometriosis.
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